Sunday, July 28, 2013

La cantina | Bitcora de viaje


Casa mezcal

Un ‘tuit’ me alertó de lo que había sucedido: dos hombres fueron baleados al interior de la célebre cantina la Casa del Mezcal; el barman murió en el lugar y un otro sujeto, un supuesto cliente, en el Hospital Civil.


Al final la policía atrapó a cuatro, a los implicados en el doble asesinato. Ellos llevaban dos armas calibre 38 y los atraparon detrás de un motel, en la Rivera del Río Atoyac. Así lo decía un informe de la Procuraduría de Justicia de Oaxaca.


Al enterarme del caso los recuerdos se me revolvieron y me acordé que de niño solía evitar la acera donde estaba esa cantina, ya que los borrachos salían intempestivamente, algunas veces maldiciendo.


Cuando entré en la adolescencia mis primos mayores me invitaron a ir, pero como nunca conseguí el permiso para salir con ellos, pues no conocí por dentro el bar. Esta circunstancia hizo aún más deseable saber qué ocurría allá adentro, por lo que una vez vencido el miedo a los borrachos, justo en la edad en que uno despunta los primeros pelos de la cara, me asomaba a través de las puertas del bar para tratar de conocer ese mundillo que emocionaba a mis primos que me llevaban unos cinco años de ventaja.


Adentro del bar siempre había música y siempre olía a mezcal, ¡faltaba más! La gente que asistía llenaba el espacio de bullicio y hasta la acera llegaba el aire caliente que ahí se respiraba. No había música en vivo, siempre ponían mismas las canciones tristes de cualquier cantina respetable. Mis primos, que alardeaban de haberse tomado varios mezcales, siempre contaban eufóricos el haberse sentado a la barra.


Las circunstancias me alejaron de la calle de esa cantina, pero me llevaron a otras. Con el tiempo llegué a olvidar la Casa del Mezcal, a los borrachos intempestivos. Olvidé el calor que del bar emanaba y también olvidé a mis primos.


Ayer, por casualidad, me sorprendió la noticia de la muerte de dos hombres que estaban en esa cantina, a la que nunca me llevó la casualidad, a la que de niño temía y la que en la adolescencia despertó mi curiosidad.





Source:


http://victorvorrath.com/2013/07/28/la-cantina/






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